Poesías
Extravío - Final - La Madrina - La fuerza de la amistad - Prisionero - Timidez - Ella -
EXTRAVÍO Principal
Ella está acongojada,
Martirio permanente en su vida.
Atrapada por la cruel realidad,
No poder quedar acurrucada.
Con su espíritu atormentado
Camina los duros senderos.
Busca la soledad del camino.
En su mente está el recuerdo,
De los felices días pasados.
Como dulce muñeca mimada,
En adorados brazos de su madre.
Cree para ella que todo esta perdido,
Que puede hacer con su triste vida.
Extraviada a su casa quiere llegar,
Sumida en llanto pide clemencia.
Ella cree no ser escuchada.
Alguien a su lado camina como su guía.
Él es el anciano al que ella tanto quería.
Yo te indicaré el camino pequeña alma.
A tu casa llegarás sana y salva.
Caminan por el sendero que a su casa va.
Ella se siente aliviada por la compañía,
Quiere mostrar su agradecimiento.
Busca al anciano pero este ya no esta
Enero de 1995
Francisco H. Figueroa
FINAL
Mi lucha por mi existencia desde el principio.
Mi lucha por la cómoda posición hasta hoy.
Sorteando todos los obstáculos del camino,
Cumpliendo y obedeciendo condiciones.
Lamiendo las alegrías y sinsabores hasta hoy.
Quiero estar solo pero eso me asusta.
Uno puede estar rodeado de gente y estar solo.
Yo estoy solo y rodeado de recuerdos,
Malos y buenos, ellos llenan mi vida.
Uno quiere ser y no sabe si lo es.
Uno cree tenerlo todo pero siempre,
Falta algo para completar.
Cuando por fin tengo lo deseado
Veo que para mí los días se terminan.
Que la dicha se empaña con el sufrimiento,
Que el cruel destino me arrebata todo,
Todo lo que Yo mas quise y quiero.
No hay horizonte ni camino a la vista
He perdido lo principal, las ganas de seguir
Las ganas de vivir.
Febrero de 1995
Francisco H. Figueroa
LA MADRINA AUDIO
Él tenía su hada madrina,
A ella recurrió ese día,
Era grande su desesperación,
Su amada había muerto
Que podía hacer de ahí en mas,
Solo lamentarse, quería curar a los enfermos,
No dejarlo morir
Hubiera dado cualquier cosa por lograrlo.
La madrina contestó con sabiduría,
Se puede aliviar el dolor pero no la partida,
Él insistió quería curar
Fue tanta la insistencia del ahijado, que la madrina
Confiere el don de curar, cualquier tipo de enfermedad,
Con solo desearle la cura el enfermo estaría curado.
La condición de su madrina, sí en algunas de las curas
Ella se encontraba sentada a su cabecera
El enfermo no tenía cura era propiedad de la muerte,
Pero si estaba a los pies, el enfermo si se podía curar.
El tiempo pasó la fama con él,
De recónditos lugares lo llamaban, a todos él curaba.
Un buen día de una residencia es llamado,
La mujer más bella esta allí postrada en su cama,
Al instante fue curada
Frecuentaron sus visitas a la bella y locamente
Enamorado de ella quedó.
Ya novios, se amaban con toda el alma.
El llamado de urgencia de la residencia,
La bella nuevamente está enferma.
Al llegar grande su sorpresa,
Su madrina sentada en la cabecera.
Otra vez la puñalada del destino en su contra.
Una rebelión invade su alma, su espíritu
No iba a dejar que muriese, hizo girar la cama
Dejando a su madrina a los pies de la cama.
Había roto el pacto, Ella era propiedad de la muerte
Y Él había dejado de curar.
Enero de 1990
Francisco H. Figueroa
LA FUERZA de la AMISTAD
Amistad y lealtad,
Dos cualidades estrechamente unidas,
No hay amistad si no hay lealtad,
Los amigos no se buscan
Se encuentran en el permanente caminar
Pasa el tiempo, la amistad se consolida se hace fuerte.
La amistad no siempre está dada por partes iguales.
Entre dos amigos uno puede ser mas amigo que otro.
Nada material yo busco, me basta con ser tu amigo
Si me pidas nada me harás sentir mal, tu amigo
Debe saber de tu necesidad en tu ayuda llegar.
No solo dinero guarda la amistad,
Palabras de consuelo también son ayudar,
El amigo se aprecia se distingue,
Se admira se respeta, se critica para bien siempre de frente
Si lejos estuvieran amigos míos siempre presente
Estaré como amigo de vosotros, la sangre nos une
Que también nos una la amistad
Si hoy el día del amigo que sea todos los días
Que sea siempre, no se espera un día para ser amigo.
Por mas que busque hallar un amigo no lo encontraré.
El tiempo dice y justifica la amistad.
Amiga del alma después de tu llegada es alegría,
Despedida dolor de dos amigos que se separan
Yo me considero tu amigo, quisiera que seas mi amiga
Con la misma fuerza que Yo profeso.
Febrero de 2000
Francisco H. Figueroa
PRISIONERO AUDIO
Camino entre la gente por la peatonal, Es una multitud,
Todos caminan en una misma dirección, Sin mirar atrás,
Hay que respetar al comandante que controla El maldito reloj,
Enganchados en un largo cordel, Nadie se quiere soltar.
Todos pendientes del que dirán,
Y de cuantos pesos ganarán, y si yo podré tener. Lo que tiene aquel,
Tengo que pensar como lo obtendré, caminar,
No debo distraerme o me pisarán,
Aquel del frente está envidiando,
Porque un auto me compré.
Los de afuera no deben ver,
Nuestra austeridad, hay que figurar,
El status es lo principal,
No vaya a ser nos corten la credibilidad,
Soy un extraño en mi casa
Es la realidad, nadie me conoce ya,
Siempre trato de disimular,
Es la nueva onda la que impera hoy.
Por la calle, al encontrar a tu mejor amigo,
El te dirá, apurado voy, lamento mucho
Después te contaré, mi tiempo es oro no lo perderé,
Caras rígidas de concentración,
Vaya uno a saber en que pensarán,
Pobre gente, como llega a fin de mes,
Para poder obtener el pan.
Pobres, todos condenados a obedecer,
Hay que pagar o te pisarán,
Los que la hicieron la hicieron bien,
No hay compasión por vos,
Al diablo con las ilusiones,
Lo que yo quería ser no importa ya,
Soy un prisionero mas,
Sumiso voy detrás de los demás.
Basta ya, no quiero obedecer,
Maldito reloj, yo libre quiero ser,
Medir la realidad y no volver atrás,
puede que yo loco esté y no pueda comprender
Quien manda aquí, como se llama, donde está,
Desorientado sigo mi camino
Extrañado, de no tener con quien hablar,
Quien me pueda escuchar y contestar,
Cual es la dirección a seguir,
Algo me dice que estoy solo, que no tengo voz.
O son sordos los demás,
El tren donde viajo, sigue su camino,
No hay descensos ni estaciones,
Solo parará, cuando todo se termine,
Cuando no haya a quien mandar,
No haya niños a sufrir, tampoco ancianos habrá,
Entonces los que tienen el poder, que harán,
tal vez sepulcros de oro, donde está la verdad,
Solo Dios puede decir porque tanta maldad.
Junio de 1990
Francisco H. Figueroa.
Timidez
Eres de mirada dulce,
Esbelta y decidida, como la rosa,
Acariciada por el suave rocío de la noche estrellada.
Erguidos pétalos, susurro de manantial,
Canción de amor.
Dime si dentro de ti existo,
O dame razón para lejos de ti morir,
Quemarme en este fuego que me abraza,
O, estar lejos no sentir tentación.
Conocer la formula, quisiera Yo
Y como a tu castillo llego,
Sus muros cruzar, tu príncipe ser,
Yo en tu cáliz beberé,
Para perdurar en los tiempos aún en cenizas.
Quiero conocer la magia y los dones, de aquellos
que saben de conquistas
Pero la realidad de la magia esta en ti.
Cuando tu cabellera cae en cascada esparcida
Cubriendo tus hombros como delicado manto
Enmarcando con timidez, él ovalo de tu cara
Esa débil sonrisa, el mohín de tu boca,
Señal de buena apertura al diálogo.
Y yo que no se como el tema empezar,
Comienzo a tartamudear, el comienzo es difícil
Me inhibe tu mirada, tus ojos que me taladran
Me doy cuenta que no me animo,
Entonces otro día será.
26/10/07
Francisco H. Figueroa
ELLA
Niña rubia, su cabellera,
A su cintura casi llega,
Llena de amor su vida está,
Ternura y capricho a los 16,
De la amorosa y tierna moza,
Solo amar sin saber porqué,
Y fue que llegó así, ese amor,
A ella llega rumores del hombre,
En él, ve al hombre de sus sueños,
Ciega a ella su razón,
Sueños y amores entrelazados,
Acrisolan almas y entendimientos,
Fundidos en una sola razón,
Juntos estar sin importar lo demás,
Él, hombre mayor, experiencia toda lid,
En su haber la seducción,
El comentario con frecuencia,
Siempre a caballo, buen apero,
Enchapado en plata se lo ve,
Mentado por lo firme a jugar,
Reconoce su forma de criollo.
Su facón envuelve en encuentro.
Su nombre no importa,
Buen amigo a las buenas,
Sin duelo para los pendencieros.
Buen caballo, sombrero, pañuelo faja él lleva,
Su manta arremanga cuando a la taba juega,
El buen varón exalta a la dama
En ella el pensamiento está,
Conseguir, el buen protector
Sin renuncios ni flaquezas,
Meritorio para ser un buen compañero,
Aún en la pobreza, acostumbra a todo trabajo,
Risa y canto profesa, desmembró en ella la tristeza,
No rompe su entereza y los niños,
Sin descanso llegan año, a año,
Que en suma son doce los que engendra.
De ella, todos bajo su abrigo,
Los pichones, nunca sabrán de su razón
Explicar donde estuvo el error.
Nacer crucificados,
Atados al futuro promiscuo,
Se rompió la maravilla.
De ella, su vida llena de encanto,
De su madre se rompió su risa,
Mastica sus sinsabores, piensa
Que será de sus hijos mañana,
Sí ella por ignota causa faltare.
Aprisiona la imaginación en silencio,
A su mente llega a torrente, ella
Vislumbra a través del tiempo su temprana partida.
Se va con su niño por nacer,
Nada queda en la mira del porvenir,
Los huérfanos quedan a merced,
Del imponderable sustituto.
La madre leona ha muerto, solos,
Muy solos sus cachorros se quedan
su destino traicionero y cruel,
Balanza que pesa en un plato suerte,
En otro milagro o don de capacidad
25 de julio de 1998
Francisco H. Figueroa
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